25 son mejores

La nueva camada de jugadores jóvenes ya pisa fuerte en el PGA Tour, y reúnen todas las condiciones posibles como para, sin llegar a los 25 años de edad, doblegar el juego de los más experimentados. Manejando un patrón de juego indudablemente parecido, ya son varios quienes ponen su nombre en los puestos altos de los torneos más importantes, y es cuestión de tiempo, y de mantener su agigantado desarrollo, que logren apoderarse de los certámenes más importantes del mundo.

Collin Morikawa, con 24 años recién cumplidos, ya es poseedor de 4 títulos en el PGA Tour, entre ellos el Pga Championship 2020 y el Workday Championship. Analizando su juego, desde el tee no falla, aunque sin ser un pegador largo. Su juego con hierros y wedges es magnífico, al punto de ser el actual 1ro en el ranking de tiros ganados approachando a green (que indica la cantidad de tiros promedio que se ahorra dejándola cerca con su approach), superando a magos de los hierros como Justin Thomas o Dustin Johnson.

Su principal falencia parecería ser el putter, ya que habiendo ganado el último torneo, sus números con el putt siguen siendo considerablemente bajos, al punto de encontrarse dentro de los promedios más bajos dentro de los 10 pies, distancia donde un golfista de elite debería ser infalible.

Por su parte, Viktor Hovland, segundo por detrás de Morikawa el fin de semana pasado, es otro de los varios talentos sub 25 que tiene el tour estadounidense. El noruego de 23 años ya obtuvo 2 títulos y es el actual 4to en el ranking FedEx, producto de su muy seguro juego, en parte, similar a Morikawa. Siempre en el fairway con distancia promedio, muy buen nivel de hierros y wedges, pero no así del putter. Números muy irregulares sobre el green indican que esta faceta del juego es la que, en promedio, menos domina.

Junto a ellos, se encuentran Sung-jae Im (22), Joaquín Niemann (22) y Matthew Wolff (21) como otros jugadores sub 25 igualmente de talentosos, que no solo lograron puestos altos en majors (Im 2do en Masters y Wolff 2do en Us Open), sino que semana tras semana despliegan un golf notable, con sangre fría y muchos fairways, aunque sin ser especialistas tampoco sobre el green.

Si bien siempre pueden variar, y habiendo tanto tiempo para mejorar, parece haber un estilo marcado de los jugadores emergentes del PGA Tour. Manejar la salida del tee a la perfección parecería ser el objetivo, y aunque obviamente sin meter putts uno no gana ni en una salida con amigos, tal vez se empiece a ver más importante el dejarla cerca con un wedge que meterla con el putter desde 15 pies. Probablemente, Bryson DeChambeau haya llegado a la misma conclusión para comenzar su transformación, fairways + distancia = más chances de dejarla cerca en menos golpes, aunque todavía trabaja en eso.

El camino es largo, y si bien los dotes técnicos de estos jóvenes son cosa seria, deberán complementarlos con las experiencias y los obstáculos que los veteranos ya han cruzado para no fallar bajo presión. Como dijo el Martín Fierro: “…nada enseña tanto, como el sufrir y el llorar”.

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