Rickie Fowler, o la inclaudicable lucha por volver a ser

La resiliencia es el proceso de adaptarse bien a la adversidad o fuentes de tensión significativas. Definición de diccionario que aplica a muchas, o la mayoría, de las personas que viven situaciones de estrés y complicaciones con su vida cotidiana.

En el deporte de máximo nivel, con exigencias que superan lo normal, este proceso requiere de aún más concentración y esfuerzo. La desazón o impotencia ante un resultado esquivo está al orden del día, con personas que un día están y al otro no, seguidores que abandonan la lucha codo a codo con sus ídolos, y la lista de ejemplos puede seguir.

No hace mucho, desde No Está Dada hicimos un seguimiento de la situación deportiva de Rickie y sus “lagunas”, la falta de resultados y rachas negativas que sobrevinieron a su último título, el Waste Management Open de 2019. En breve se cumplirán dos años de esa victoria, pero hoy por hoy los caminos del californiano parecen haberse despejado, digamos, bastante.

Sin ir más lejos, le faltó una mínima dosis de constancia y solidez para llevarse el título en Las Vegas, en esta CJ Cup que vio a Rory McIlroy levantar su vigésimo trofeo en el Tour. Rickie jugó un golf muy vistoso, como hacía tiempo que no se veía. Líder el sábado tras el desplome de Keith Mitchell, parecía que, si las cosas iban medianamente bien el domingo, podíamos llegar a verlo resurgir. No contábamos claramente con la voracidad con la que Rory jugó el día final, eso sí. Pero la actuación de Fowler deja ilusiones claras de que en breve podrá cortar con la sequía de triunfos. Como decíamos, el sábado descolló con ronda de 63. Lamentablemente no logró cerrar el campeonato; tras hacer un doble bogey en el hoyo 6, y bogey en el 10, sólo bajó el hoyo 14 y no pudo capitalizar el corto par 4 del 12. No obstante, terminó en un tercer puesto que deja mucha claridad sobre el golf que está jugando.

Se lo nota mucho más seguro en su swing, el drive lo acompañó casi todo el fin de semana y estuvo intratable sobre el green durante 54 hoyos. Esta inyección de confianza es sumamente necesaria de cara a lo que resta del año. Habrá que ver si puede mantener la cabeza fría y, como se dijo, resiliente. El golf está. Lo mejor, en estos casos, es llevar la paciencia y la perseverancia siempre de la mano.

No hay dudas que lo veremos ganar nuevamente y quizás antes de lo que pensábamos.

Por Manuel Huergo para No Está Dada.

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