¿Qué peligro correrías por 3 Millones de Dólares?

La oferta de 3 millones para jugar en Arabia Saudita a los mejores jugadores del mundo del golf. La postura de Tiger y la postura de Phil. El trasfondo social en el medio y sus antecedentes. ¿Vale la pena?

Hace pocos días, Tiger Woods rechazó una oferta de 3 millones de dólares para jugar un torneo en Arabia Saudita. «No quiero ir. Es un viaje demasiado largo y tengo otros compromisos», explicaba el californiano. Sin embargo, Tiger ya había rechazado la invitación a la edición inaugural de este torneo, que se jugó a los pocos meses de la muerte del periodista norteamericano Jamal Khashoggi, torturado y asesinado en el consulado saudita de Estambul (Rory McIlroy y Paul Casey tampoco aceptaron la invitación). Según medios internacionales, esta habría sido la causa detrás del rechazo de estos jugadores.

Quién sí dirá presente en esta edición es Phil Mickelson (junto a algunas otras estrellas que han participado en su edición inicial como Dustin Johnson y Sergio García). Muchos han criticado la decisión pero, al responder, el zurdo dijo que quería conocer el país y ayudar al crecimiento del golf en la región. Para el mundo del deporte, fue una sorpresa que confirmara su presencia, ya que el Saudi International coincide con el Phoenix Open, su torneo preferido desde su época en la Universidad de Arizona State.

¿Por qué surge toda esta polémica? En principio, tenemos que decir en el European Tour está permitido que diferentes torneos oferten altas sumas de dinero a jugadores de jerarquía para que formen parte de sus competencias. Esta práctica está prohibida en el PGA Tour, donde el dinero que obtienen los jugadores es solamente por el resultado obtenido. Generalmente, estas ofertas millonarias del tour europeo, las realizan en países de Medio Oriente y Asia.  Un claro e histórico ejemplo de esto es el Dubai Desert Classic (Tiger lo ha ganado), en donde año tras año juegan varios de los mejores jugadores del mundo.

Ahora, cuando entramos a analizar en profundidad este tema, vemos la interrelación entre el deporte y los problemas sociales. Hoy, en Arabia Saudita se vive actualmente un régimen totalitario, que viola de forma sistemática los derechos humanos, y que está plagado de denuncias de organismos internacionales debido a esto.

En líneas generales, como antecedentes positivos de esto en el deporte tenemos el logro que en el pasado tuvieron Corea del Norte y Corea del Sur, fusionándose y enviando un equipo en común a los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000, olvidando sus diferencias ideológicas. De igual manera, el Tenis de mesa contribuyó al reinicio de las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos en 1971.                                                                  

El deporte forma parte del entramado social, y sus protagonistas son miembros activos del mismo. Por lo tanto, tenemos que apreciar que, ante todo, los golfistas son humanos, tienen sus convicciones, analizan el presente, y no son meras máquinas que golpean una pelotita. Debido a esto, no es correcto aislar al ámbito deportivo de la coyuntura político-social. El golf, en este caso en particular, puede influir en forma positiva en un conflicto social de gran magnitud.

La pregunta lógica es qué efecto tendría. Esto está muy debatido, y hay diferentes posturas. Desde nuestra óptica, el rechazo de los jugadores a competir en el país, debido a la coyuntura política (particularmente por la violación a los derechos humanos) ayudaría a visibilizar estos problemas, a darles una mayor entidad, y por qué no, generar mejoras. Cualquier acto que tenga llegada masiva, como puede serlo un evento deportivo, o artístico, puede significar una posibilidad importante para aportar a una buena causa. Además, en estos asuntos de tanta gravedad humanitaria, esa ayuda es muy necesaria.

Una mirada similar a la nuestra tuvo el periodista de Golf Channel, Brandel Chamblee, que el año pasado (antes de la edición inaugural), expresaba que aceptar jugar el torneo ayudaba o enriquecía al régimen autoritario que vive el país árabe. Consideraba que la influencia que pueden tener los jugadores en el espectro social puede ser significativa, y que, al rechazar la invitación, podrían ayudar a evidenciar las atrocidades que sufre la gente en dicho país.

¿Puede influir el deporte en cuestiones sociales de este estilo?  

¿Qué deben hacer los jugadores invitados?

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