Bryson DeChambeau, mucho más que solo drives

Luego de un fin de semana muy cambiante y plagado de emociones, el bombardero sensación sacó a relucir su repertorio para, luego de los 72 hoyos correspondientes, vencer por un golpe a Lee Westwood y así ser el actual portador del histórico cardigan rojo que homenajea a Arnold Palmer. Además de sus salidas con el driver, la fuerza bien aplicada y su alta precisión fueron los pilares fundamentales para mantener un juego regular y no fallar en situaciones límite.

Como se indicaba en la previa, las salidas desde el tee iban a ser fundamentales, ya que la cancha de Bay Hill es reconocida por sus fairways encurvados y roughs muy altos. Así y todo, Bryson se las ingenió para, cuando veía oportuno, empuñar su Cobra King Speedzone y lanzar misiles memorables que hicieron emocionar al público presente. Sobrado de confianza, el sábado y domingo intentó cruzar la laguna del hoyo 6, y el resultado fueron dos drives de 370 y 376 yardas. Surge la incógnita entonces sobre que decidirá hacer el año próximo, sabiendo que tiene la fuerza para buscar el green, en un par 5…

Yendo a los números, DeChambeau mostró números promedio en fairways en regulación, que más allá de la dificultad de la cancha, muchas veces fue causado por la excesiva fuerza del gigante de California, tanto con su driver como con su madera.

Un aspecto en el que si ha mostrado una mejoría respecto a otras semanas fue en el juego con hierros y wedges. Parejo, supo contrarrestar las dificultades de la cancha con buen juego desde el rough y algunas salidas desde los bunkers. Fallando pocos greens, fueron palos que lo acompañaron principalmente durante la definición y lo ayudaron a bajar su score, ya sea dándole la chance clara de birdie, o hasta embocando desde afuera del green.

Pero definitivamente, el mejor amigo del campeón fue el putter. Excelentes sensaciones se llevó Bryson desde el green, viéndose muy fino a la hora de dejarla cerca para evitar sobresaltos, y hasta embocando bolas lejanas que fueron clave, como aquella desde 49 pies en el par 4 del hoyo 11 durante el día domingo. Luego de una mala salida, Bryson pensó en hacer 2 putts máximo para asegurar el bogey, pero antes de pegar se dijo a si mismo “dale una oportunidad”, y vaya si la capitalizó.

De esta manera, se vio perfectamente plasmada la idea de juego de Bryson DeChambeau, aprovechando su fuerza para ganar distancia y golpes, siendo preciso en el juego corto y mejorando cada día más sobre el green. Post torneo, contó que antes de comenzar el día final recibió un mensaje, y mantuvo una charla con Tiger Woods, en la que intercambiaron elogios y consejos sobre levantarse después de cada caída.

Con la bendición de, tal vez, el mejor golfista de todos los tiempos, es claro que incentivos le sobran a Bryson para seguir creciendo, mejorando su juego, y quien sabe, tal vez hasta luchar por un lugar en la mesa de su amigo Tiger.

Foto: Keyur Khamar / PGA Tour via Getty Images

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