Club Atlético Alvear

Aprovechando la actividad del automovilismo a mediados del ’75, y después de unas vacaciones en Mar del Plata, los dirigentes del club llegaron con la novedad de haber jugado al Golf, y como los boxes, que originalmente se encontraban en el interior del circuito y se trasladaban a la parte exterior, surgió la idea de construir una cancha en la zona interna.

Se aprovechó el movimiento de suelos para dar forma a los primeros greens y tees de la cancha, configurándose así la segunda en la Provincia del Chaco, con tres hoyos primero y cinco después, desarrollándose la actividad inaugural formal con un torneo que se desarrolló el 9 de Noviembre de 1975. La cancha de nueve hoyos del Alvear Golf Club fue construida por gente que no tenía idea pero sí ganas.

La traza básica de la cancha sigue, casi con fidelidad, el recorrido del circuito. Lo que explica lo poco entendible de la misma, con nueve hoyos en cerca de 30 hectáreas, greens chicos con forma de plato invertido y duros la mayor parte del tiempo (tipo links, dijo alguien). Éstos ponen en aprietos a los jugadores de cancha de diseño, esos que tiran “al trapo” y “con backspin”, háganlo y van a tener que volver con un approach de 30 yardas… Eso si no caen en alguna de las lagunas, el otro elemento determinante de nuestra cancha. Seis lagunas grandes y dos chicas.

Una característica de esta cancha y que define el concepto de “Pasión”, es que nunca tuvo más de 50 socios activos. Además de eso, cada cuatro, cinco o seis años (y cada vez más seguido) las ocho lagunas se convierten en una o dos , y sólo quedando sobre el nivel de agua greens y tees. Solo la pasión explica que después de dos años de no poder entrar al predio (inundación del ’81) tuvieran ganas de ir a re-descubrir los fairways en un pastizal de 80 cm de altura y a recrear los greens, convertidos lamentablemente en un pisadero de caballos y vacas.

No solo esas épocas fueron difíciles. Al día de hoy, la cancha cuenta con 23 socios que a pulmón llevan su cortadora de césped para cortar los greens o sus palas para rellenar los bunkers. Levantar un balde de 20 litros para regar los árboles que plantaron el fin de semana. Dejar lo que se esté haciendo para ir a ver qué pasó con el tractor, o traer la «greenera» a revisar.

Definitivamente, este no es un club “de revista”. Es un club de gente común, de laburantes, que mantienen y reconstruyen periódicamente una cancha de golf de nueve hoyos «poniendo lo que hay que poner», que en muchos caso, no es sólo dinero.

Transfórmese en un “infectado” por esta pasión. Deje de dormir la siesta para ir a caminar al rayo del sol con 40°C de temperatura en verano y mosquitos que no pican, mascan. O con 12°C y un viento sur que te cala los huesos. Si usted viene, no le aseguro que haga una gran ronda de golf, pero se va a divertir. Comuníquese, seguro alguien va a estar disponible para acompañarlo. En cuanto a la etiqueta, traiga pantalones largos y gorra. El sol es bravo acá. Y venga dispuesto a cumplir una única condición: divertirse. Porque acá jugamos golf para divertirnos, no para sufrir. Que para sufrir, bastante jodida es la vida.

Contacto: Marcelo González, Tel: 3735-464989

Escrita por Diego Namtz

Créditos – imagen destacada: digitalgolftour.com

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