Pete Dye, la mente brillante del golf

“La vida y el golf no son cosas justas, ¿por qué habría de construir un campo justo?” solía decir el genial Pete Dye, y así uno entiende a los infiernos que enfrenta el golfista (profesional o amateur) si toma el camino equivocado en algún hoyo imaginado por el.

Autor de trazados emblemáticos como Teeth of the Dog , en República Dominicana, mas recientemente, y de sedes de Majors como Kiawah Island (sede del PGA Championship este año) o Whistling Straits (Copa Ryder) entre muchísimos otros.

Esta semana disfrutamos quizás del campo mas emblemático del diseñador, el Stadium Course en TPC Sawgrass. Mucho se ha hablado sobre este escenario, su origen, su relación con el PGA Tour (sus oficinas principales se encuentran en Ponte Vedra), su visión para transformar un pantano en un resort de clase mundial. La famosa compra del terreno por un dólar y su búsqueda de financiación, que se consiguió rápidamente, fueron el principio de esta obra monumental que fiel al estilo de Dye fue mucho mas intuitivo que planificado de manera estricta. Los planos para el gran Pete eran una sugerencia y con esa base su cabeza diagramaba el resto.

De hecho, el hoyo 17 no estaba originalmente planteado como se ve hoy, surgió como solución a un conflicto y fue su mujer Alice la que cambio la propuesta de tener un landing area conectado al resto del terreno y convertirlo en una isla, tampoco rodearlo de bunkers, y dejar que su contorno sea directamente el lago.

Dye también tuvo que diagramar la forma de “stadium” ya que era un terreno plano y el pedido era hacer elevaciones que funcionen como tribunas naturales pensando en los espectadores, la mayoría de los arboles fueron rescatados gracias a una obra de ingeniería monumental con drenajes, recordemos que el terreno era un pantano con su flora y su fauna autóctona imposible de pensar hoy en día. Su creatividad no tiene límites, crea obstáculos que juegan con la mente del jugador, con la percepción de distancia y muchas veces lo guía sutilmente hacia el error, logra enmascarar de tal forma que muchas partes del campo pueden parecer más difíciles de lo que realmente son.

16, 17 y 18 es probablemente el mejor final para ver en un torneo de golf y donde cualquier cosa puede pasar, desde terminar 4 bajo par y ganar viniendo de atrás, hasta hacer papelones dignos de un amateur de alto hándicap y anotar 11 golpes desde un par 3 de 130 yardas, o que el del tee del 18 frente a la definición del torneo parezca que tiene el ancho del pasillo del vestuario.

Esta semana vimos sobrados ejemplos de lo que quiso lograr con esta obra de arte, desde los pegadores cortos a los bombarderos pasaron por desastres y tuvieron aciertos, lo que lo convierte en un campo bastante democrático. Jugar del fairway es clave pero si uno se confía de más termina pagando (y muchas veces caro). Otra cosa que nos deja el Players es que no importa cuánto avance la tecnología y cuanto pegue Bryson, si bien hay partes que pueden ser aprovechadas, al final de la semana no vamos a ver un 25 bajo par sino mas bien un score digno de US Open. En dos semanas volveremos a ver la mano de Dye en el Austin Country Club, sede del WGC Dell Technologies Match Play y admiraremos otra joya de este personaje que cambio la forma de diseñar y de analizar campos de golf , hoy con todas las discusiones sobre distancia y bajo scores, sus ideas permanecen con una vigencia increíble y parece que asi será por muchos años más.

Foto: PGA Tour

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.