Pochi Montenegro: una historia de película

La historia de Pochi vale la pena conocerla. Porque nos deja enseña a valorar las oportunidades que el destino nos regala…y a soñar y trabajar para crearlas cuando no las tenemos.

Pochi Montenegro

La Romana, DOMINICAN REPUBLIC: Jesus Dario Montenegro of Argentina pictured at the 2019 Latin America Amateur Championship at Casa de Campo Resort during the Final Round on January 20th, 2019. (Photo by Enrique Berardi/LAAC)

Vivimos en un mundo estructuralmente desigual, donde el contexto socio-económico en donde nace una persona suele definir su destino. Está claro que nuestro país no es una excepción a este sistema…No todos tenemos las mismas oportunidades. Lamentablemente, demasiados niños y niñas con cualidades excepcionales en diversas áreas, no logran explotarlas porque la realidad es demasiado cruda para dejarlos. Tienen que trabajar desde adolescentes; no pueden disponer del tiempo necesario para perfeccionarse o prepararse con las personas indicadas en los lugares recomendados; y si a eso le sumamos que la presión que ejerce el contexto, de manera silenciosa pero constante, las posibilidades de «llegar», de poder hacer lo que les gusta y usar su don…son ínfimas.

Pero Jesús Darío Montenegro desafió a todos los pronósticos. Por su contexto familiar; por la odisea que era viajar a un mero torneo nacional…no debería haber llegado. Pero es un chico fuerte, que nunca dejó de soñar, incluso en los momentos más difíciles… Recibía ayuda del club, de los socios, torneos para juntar plata y que puede viajar a jugar afuera, y más.

Su familia hizo grandes esfuerzos para ayudarlo…desde mandarlo a inglés desde chico, hasta acompañarlo a algún torneo si tenían franco. Siempre la remó, y cargó en su espalda una mochila llena de ilusiones y expectativas, propias y ajenas..Hoy ganó su primer torneo como profesional en el Bupa Tour Championship (último torneo del PGA Tour LA). No podía llegar de otra manera 👉🏻 entró 59° de 60° jugadores..Y sí, otra vez se desentendió de los pronósticos. Nadie lo tenía en el radar.

Cerró como si tuviera 15 años de experiencia en la gira, tirando puño en el 17 tras una bomba de 7 metros, igual que hacía cuando nos ganaba a todos en la cancha chica de Playa Grande.

El hijo del Master Caddie del Mar del Plata Golf Club lo pudo ganar. El hijo de la Catedral cumplió su sueño y a muchos de sus amigos nos ganó la emoción.

Desde los 5 años compartimos mañanas y tardes caminando por las canchas de golf en Mar del Plata. Ni bien se concretó el triunfo mi viejo me llamó y me dijo «¿te acordas cuando viajamos con Pochi y el papá al Nacional de Menores en Junín?». Mi memoria voló hasta aquel 2009. Fue uno de los pocos torneos que Mario, el papá de Pochi, pudo acompañarlo durante su carrera de menores. El trabajo le impedía verlo en vivo. Su expresión nerviosa al verlo pelear por el título no me la olvido más. Era una mezcla de orgullo, emoción y pánico.

Gracias a su padre, a su familia, a socios del club, y a mucha gente, pudo ir avanzando en su carrera, llegar a una universidad estadounidense; crecer golfística y personalmente, hasta llegar a su mejor versión, que le permite hoy en día consolidarse en una gira profesional de buen nivel.

La historia de Pochi vale la pena conocerla. Porque nos deja enseña a valorar las oportunidades que el destino nos regala…y a soñar y trabajar para crearlas cuando no las tenemos.

Que importante y transformador es el deporte.

Cuantos años esperando este momento…Disfrutá que te lo mereces Pocha.

De tu amigo,

Tincho Consoli

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