Tiger emociona en St. Andrews

Él volvió, una vez más. Él, más que nadie, merecía disfrutar el aniversario 150° del Open…

Julio del año 1975, Carnoustie: un joven Tom Watson ganaba el primero de sus 5 British Open. Algunos meses después, del otro lado del océano, en Cypress California…nacía un niño llamado Eldrick Woods, al cual su padre apodaría «Tiger».

Hoy, casi 46 años después, nuestro deporte ha crecido exponencialmente debido a muchos factores; pero algunos en particular cambiaron radicalmente el curso de la historia, y entre ellos está Tiger.

Ganó 15 majors. Rompió mil récords. Se mantuvo firme ante las críticas de un ambiente conservador y racista que muchas veces lo dio por muerto.

Su historia es épica. Porque como los grandes personajes mitológicos, Tiger fue ganando batallas que parecían imposibles…pero siempre encontró la manera. Ni las rodillas, ni la espalda pudieron vencerlo. Ni siquiera cuando el mundo entero lo juzgó por su vida personal y lo forzaron a pedir perdón.

Siempre volvió. Siempre lo hizo sin resentimiento. Mostrando por encima de todas las cosas, un amor inconmensurable por el golf. Ese amor. Ese fuego interno por la competencia, esas ganas de superarse día a dia lo motivaron durante innumerables y dolorosas rehabilitaciones.

Obviamente el major número 15 en Augusta parecía el final de una película soñada…pero no.

El destino tenía preparado más tormentas para el tigre, y aún más peligrosas que las anteriores…

Un accidente automovilístico estuvo cerca de ponerle un punto final a toda esta historia. Casi pierde una pierna. Todos los fanáticos nos quedamos sin aire hasta que supimos que su vida estaba fuera de peligro.

Pero él, muy alejado de las luces trabajó día y noche para volver a hacer aquello que disfruta. Este año lo tenía muy claro…las piernas estaban débiles y pero el Open en St. Andrews era una cita imperdible.

Trabajó para llegar en condiciones. Sacrificó el Abierto nacional de su país. Y se regaló, posiblemente, un último Open en la casa de golf. Tiger genera algo tan especial que cuesta encontrar palabras para describirlo.

Su presencia cambia por completo los torneos, los jerarquiza. El mejor del mundo, las polémicas del momento, todo queda en un segundo plano cuando Tiger ingresa a la semana de un major.
Esta semana él volvió, una vez más. Él, más que nadie, merecía disfrutar este aniversario 150° del Open.

Su caminata por el fairway del 18 con la ovación del público lo dice todo. Juani Noba, un gran amigo, tuvo el privilegio de verlo en vivo, se trepó a una de las casas lindantes al fairway del 18 y disfrutó de una postal incomparable. «No sabes lo que fue. Piel de gallina. Una emoción enorme.»

Gracias por tantos momentos tigre ♡. Ojalá te veamos de nuevo pronto.

Por Tincho Consoli

The G.O.A.T

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