Tragedia en Carnoustie

A lo largo de la historia del golf hemos visto todo tipo de desenlaces, y si del Open hablamos, tenemos varios que se nos vienen a la cabeza.

Pero uno de los más inesperados finales, fue protagonizado en Carnoustie en el año 1999 por el francés Van de Velde.

Para aquellos que no conocen la historia, los ponemos en tema. El francés venía liderando el torneo, y podía darse el lujo de hacer un doble bogey al 18 y aun así adjudicarse el torneo. Jugó un golf magnífico durante toda la semana, donde no cometió grandes errores. Sin duda merecía la victoria.

Pero cuando llegó al tee del 18 comenzó lo que nadie se imaginaba, una cadena de errores que llevaron al peor desenlace posible.

Jean usó el drive para ejecutar el tiro de salida y falló por la derecha al rough.

Hasta allí no había hecho ningún error grave, pero la siguiente decisión cambiaría todo. En vez de realizar un recovery shot, el francés optó por arriesgar y realizar el segundo tiro al green. ¿El resultado? La pelota rebotando en las tribunas, en las piedras y quedando más metida aún en el alto rough de la derecha.


La cosa parecía que no podía complicarse aún más, pero sabemos que así fue… cuando Van de Velde pegó el 3° tiro, la cara del palo se trabó con los pastos largos y la pelota avanzó apenas unos metros cayendo en el obstáculo de agua, conocido como Barry Burn.

Sin rendirse, se quitó los zapatos, las medias y se arremangó los pantalones, y de puntas de pie fue cuidadosamente hacia el agua. Luego de analizar si podía jugarla desde allí o no, el agua cubría la pelota decidió dropear atrás del hazard. Este momento es quizás el más conocido de esta película trágica. Los fotógrafos se desesperaban por captar cada movimiento del francés. La situación era inédita.

Luego de un largo rato ejecutó su 5° golpe, con la mala fortuna de que la fuerza no fue suficiente, y cayó en el bunker frontal del green. El dramático final tuvo otro condimento: la garra de Jean Van de Velde para embocar de 3 metros para ir a playoff y pese a todo… seguir con vida.

El desempate fue con Justin Leonard y Paul Lawrie. Y este último fue quien se termina coronando campeón.

Un final de película, que ni el mejor director de Hollywood hubiese creado. Lamentablemente la prensa lo acribilló, y ese fue el inicio de su debacle. Seguido por lesiones y en el año 2004, terminó perdiendo la tarjeta del tour.

Sin embargo, parecía que su carrera repuntaba con algunas victorias, pero el año 2008 marcaría su fin en las grandes ligas del tour europeo.

¿Conocían esta historia?

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